viernes, 9 de enero de 2015

NUEVO PARADIGMA DE LA MEDICINA

De la misma manera en que el planeta sufre las consecuencias de la contaminación provocada por el hombre, el organismo humano sufre también múltiples agresiones por diversos contaminantes.
   Y así como la severa contaminación que el planeta padece ha provocado el calentamiento global, y éste ha provocado el cambio climático, del mismo modo al ser humano lo atacan sus malos hábitos, que a su vez generan condiciones propicias para que las enfermedades proliferen, lo debiliten y lo pongan al borde de cualquier colapso.
   A lo largo de la historia, la medicina ha sido el pilar en el que descansa el cuidado de la salud de la humanidad. Lo cual se agradece. Sin embargo, a la vista de los resultados actuales, resulta evidente que la metodología que en antaño fue suficiente, hoy día muestra la necesidad de una renovación, un cambio, una adaptación a las necesidades del mundo actual.
   Es evidente que el médico moderno no conoce las bases para mantener la salud. Conoce técnicas y métodos para combatir la enfermedad pero no para evitarla. Las vacunas y los hábitos de higiene no han sido suficientes, de ahí que los hospitales siguen repletos de enfermos. El problema y la solución de la enfermedad en el mundo se encuentran en el seno de la medicina. Si el médico no conoce las bases para mantener sanos a sus pacientes, entonces no puede guiar a la población  hacia la conservación de la salud. No podemos enseñar lo que no sabemos. Un ejemplo claro de esto es que en los programas de estudio de las universidades de medicina en el mundo, la mayoría de materias son para entender y tratar la enfermedad, más no para cultivar y mantener la salud. Lo mismo pasa en los centros de atención médica, donde hay una gran cantidad de especialistas para atender un sinnúmero de enfermedades, y solo un pequeño cubículo con un reducido personal destinado a la medicina preventiva.
   La salud es un don con el que nacemos (o con el que deberíamos haber nacido). La salud es una característica del ser, no es algo que se tenga que adicionar. Es inherente a nosotros, por ello, solo debemos cultivarla.
   Debemos conocer y llevar a cabo los principios y acciones que fomentan la salud: sus hábitos; acciones cotidianas que cultivan salud. Los hábitos de higiene son parte de éstos que van de la mano con los dos hábitos de mayor influencia en el cultivo de la salud: la alimentación sana y la desintoxicación del organismo. Dos aspectos que la medicina actual tiene muy descuidados.
   En muchos sentidos, el cuerpo es una máquina y, como tal, con el funcionamiento cotidiano origina residuos de desecho que normalmente elimina por sus sistemas de drenaje. Pero aun cuando los drenajes funcionen óptimamente con el tiempo acumulan residuos que no alcanzan a salir; se quedan adheridos en sus tejidos. Ejemplo claro de esto es el caso del ácido úrico que se acumula en huesos y articulaciones y aun puede formar piedras a base de sus residuos o las placas de colesterol acumuladas en arterias. O bien en el caso del intestino grueso, que es el ducto del cuerpo que elimina el excremento, una radiografía, un ultrasonido, o una endoscopia nos muestra claramente  que tan sucio e intoxicado se encuentra.
   Así como el humo de tabaco es factor para la aparición y desarrollo del cáncer pulmonar, así también la acumulación crónica de excremento en intestino grueso (que con frecuencia es de muchos años) y la agresión directa que esto provoca, puede ser factor para la aparición de enfermedades tales como la colitis hasta tumoraciones cancerosas a nivel intestinal. O bien, actuar como fuente de toxicidad para propiciar y desarrollar enfermedad en otras áreas del organismo.
   La retención crónica de toxinas en el organismo se denomina como estado de intoxicación. Término que la medicina mundial no conoce. Por el solo hecho de que un principio tan básico haya sido tan descuidado hasta ahora, merece el beneficio de la duda y reclama la mínima investigación seria por parte de la ciencia médica oficial. ¿Un cuerpo que no se limpia podría estar limpio?; y un cuerpo sucio podrá estar sano? Son preguntas muy interesantes en espera de respuesta por parte de la medicina mundial.
   Una fuente muy importante de intoxicación es la alimentación saturada de elementos artificiales (saborizantes, colorantes y conservadores) que la población mundial consume sin control ni restricción alguna. Si el organismo humano es de origen natural, su alimentación debiera ser del mismo origen, hoy en día la alimentación de la humanidad es modificada con muchos elementos químicos artificiales con fines netamente comerciales, olvidándose por completo de la salud, esto genera en el organismo condiciones ideales para la aparición y desarrollo de la enfermedad. El concepto de “alimentación equilibrada” es erróneo, ya que se refiere al equilibrio de los elementos positivos de la alimentación, pero no toma en cuenta los elementos nocivos, que son los que dan al traste con la salud. El caso de los carbohidratos con  el sobrepeso y la diabetes que preocupa a muchos países, es solo un detalle en la vasta selva de la enfermedad, hay gente sin sobrepeso que no está libre de enfermedad, padeciendo incluso cáncer. Por lo que estar en el peso ideal, no garantiza estar sano.
   En las últimas décadas en el mundo, han aumentado las enfermedades que guardan relación directa con la acumulación crónica de toxinas en el organismo, como alergias y tumores. Esto según la teoría de la intoxicación, se debe al efecto nocivo en la célula que tiene la intoxicación, causando incluso mutaciones genéticas, de ahí el incremento del mismo cáncer.
   Actualmente no se conoce con certeza el origen de muchas enfermedades incluyendo el cáncer. Sobre este último,  existen diversas teorías sobre su aparición.
   Mi afirmación sobre el origen del cáncer es que tiene un origen multifactorial y que uno de estos factores es, con altas probabilidades, la intoxicación crónica severa favorecida por una alimentación intoxicante. Se sabe que esta enfermedad se desarrolla en el transcurso de los años. Lo mismo sucede con la intoxicación: a mayor tiempo de vida sin desintoxicarse, mayor intoxicación acumulada.
   En muchos sentidos, el cuerpo humano es una máquina y como tal necesita del mantenimiento periódico que le proporcione las condiciones para funcionar de manera optima. Una máquina sucia en algún momento tendrá dificultad para funcionar, y la sola limpieza la hace funcionar mejor. De manera semejante sucede con el organismo del ser humano. Limpio se desempeña mejor, que estando sucio.  Este comentario parece trivial y lógico, sin embargo, la condición de limpieza del cuerpo humano ha sido muy descuidada por la medicina mundial al respecto del cuidado de la salud. A nuestro cuerpo nunca lo limpiamos por dentro. Lo más cercano a esto son la desparasitación y el baño de vapor; pero esto está muy lejos de ser la limpieza que el cuerpo necesita. Se requiere mayor intensidad y efectividad. Es necesario utilizar toda una metodología pensada y calculada clínica y fisiológicamente. Al desintoxicarse el organismo recupera toda su funcionalidad, la cual es programada genéticamente. La sola desintoxicación bien hecha, brinda una gama de beneficios al organismo. Para empezar no enfermará o enfermará menos y con esto disminuirá sustancialmente el costo y sufrimiento que esto implica. Desintoxicando periódicamente al organismo se puede bajar drásticamente la taza de enfermedad en el mundo incluyendo el cáncer.
   Hoy día la humanidad tiene una cultura de enfermedad, ya que lo que sabe y hace es para enfermarse. No para mantenerse sano. Nuestra conducta negligente e irresponsable con el planeta y nuestra salud, puede leerse como un suicidio colectivo, un harakiri mundial.
   La cultura de salud incluye conocer los hábitos de salud, aquellos que la fomentan. Los hábitos de higiene son parte de estos aunque no los únicos. Somos el resultado de hábitos, Los hospitales repletos de enfermos dan cuenta clara de que los hábitos que cultiva la gente en general son de enfermedad. Por eso sostengo que “Los hábitos de salud, harán libre de enfermedad a la humanidad”.

DR. ANDRES ARIAS PINEDA.

AUTOR DE  LIBRO: “S.O.S. cambio climático en el ser humano”

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