De la misma manera en que el planeta sufre las consecuencias de la
contaminación provocada por el hombre, el organismo humano sufre también múltiples
agresiones por diversos contaminantes.
Y así como la severa
contaminación que el planeta padece ha provocado el calentamiento global, y
éste ha provocado el cambio climático, del mismo modo al ser humano lo atacan
sus malos hábitos, que a su vez generan condiciones propicias para que las enfermedades
proliferen, lo debiliten y lo pongan al borde de cualquier colapso.
A lo largo de la
historia, la medicina ha sido el pilar en el que descansa el cuidado de la
salud de la humanidad. Lo cual se agradece. Sin embargo, a la vista de los
resultados actuales, resulta evidente que la metodología que en antaño fue suficiente,
hoy día muestra la necesidad de una renovación, un cambio, una adaptación a las
necesidades del mundo actual.
Es evidente que el médico
moderno no conoce las bases para mantener la salud. Conoce técnicas y métodos
para combatir la enfermedad pero no para evitarla. Las vacunas y los hábitos de
higiene no han sido suficientes, de ahí que los hospitales siguen repletos de
enfermos. El problema y la solución de
la enfermedad en el mundo se encuentran en el seno de la medicina. Si el
médico no conoce las bases para mantener sanos a sus pacientes, entonces no
puede guiar a la población hacia la
conservación de la salud. No podemos enseñar lo que no sabemos. Un ejemplo
claro de esto es que en los programas de estudio de las universidades de
medicina en el mundo, la mayoría de materias son para entender y tratar la
enfermedad, más no para cultivar y mantener la salud. Lo mismo pasa en los
centros de atención médica, donde hay una gran cantidad de especialistas para
atender un sinnúmero de enfermedades, y solo un pequeño cubículo con un
reducido personal destinado a la medicina preventiva.
La salud es un don con el
que nacemos (o con el que deberíamos haber nacido). La salud es una característica
del ser, no es algo que se tenga que adicionar. Es inherente a nosotros, por
ello, solo debemos cultivarla.
Debemos conocer y llevar
a cabo los principios y acciones que fomentan la salud: sus hábitos; acciones
cotidianas que cultivan salud. Los hábitos de higiene son parte de éstos que
van de la mano con los dos hábitos de mayor influencia en el cultivo de la
salud: la alimentación sana y la desintoxicación del organismo. Dos aspectos
que la medicina actual tiene muy descuidados.
En muchos sentidos, el
cuerpo es una máquina y, como tal, con el funcionamiento cotidiano origina
residuos de desecho que normalmente elimina por sus sistemas de drenaje. Pero
aun cuando los drenajes funcionen óptimamente con el tiempo acumulan residuos
que no alcanzan a salir; se quedan adheridos en sus tejidos. Ejemplo claro de
esto es el caso del ácido úrico que se acumula en huesos y articulaciones y aun
puede formar piedras a base de sus residuos o las placas de colesterol
acumuladas en arterias. O bien en el caso del intestino grueso, que es el ducto
del cuerpo que elimina el excremento, una radiografía, un ultrasonido, o una
endoscopia nos muestra claramente que
tan sucio e intoxicado se encuentra.
Así como el humo de
tabaco es factor para la aparición y desarrollo del cáncer pulmonar, así
también la acumulación crónica de excremento en intestino grueso (que con
frecuencia es de muchos años) y la agresión directa que esto provoca, puede ser
factor para la aparición de enfermedades tales como la colitis hasta
tumoraciones cancerosas a nivel intestinal. O bien, actuar como fuente de
toxicidad para propiciar y desarrollar enfermedad en otras áreas del organismo.
La retención crónica de
toxinas en el organismo se denomina como estado
de intoxicación. Término que la medicina mundial no conoce. Por el solo
hecho de que un principio tan básico haya sido tan descuidado hasta ahora,
merece el beneficio de la duda y reclama la mínima investigación seria por
parte de la ciencia médica oficial. ¿Un cuerpo que no se limpia podría estar
limpio?; y un cuerpo sucio podrá estar sano? Son preguntas muy interesantes en
espera de respuesta por parte de la medicina mundial.
Una fuente muy importante de intoxicación
es la alimentación saturada de elementos artificiales (saborizantes,
colorantes y conservadores) que la población mundial consume sin control ni
restricción alguna. Si el organismo humano es de origen natural, su
alimentación debiera ser del mismo origen, hoy en día la alimentación de la
humanidad es modificada con muchos elementos químicos artificiales con fines
netamente comerciales, olvidándose por completo de la salud, esto genera en el
organismo condiciones ideales para la aparición y desarrollo de la enfermedad.
El concepto de “alimentación equilibrada” es erróneo, ya que se refiere al
equilibrio de los elementos positivos de la alimentación, pero no toma en
cuenta los elementos nocivos, que son los que dan al traste con la salud. El caso de los carbohidratos con el sobrepeso y la diabetes que preocupa a
muchos países, es solo un detalle en la vasta selva de la enfermedad, hay
gente sin sobrepeso que no está libre de enfermedad, padeciendo incluso cáncer.
Por lo que estar en el peso ideal, no garantiza estar sano.
En
las últimas décadas en el mundo, han aumentado las enfermedades que guardan
relación directa con la acumulación crónica de toxinas en el organismo, como
alergias y tumores. Esto según la teoría
de la intoxicación, se debe al efecto nocivo en la célula que tiene la
intoxicación, causando incluso mutaciones genéticas, de ahí el incremento del
mismo cáncer.
Actualmente no se conoce con certeza el origen de muchas enfermedades
incluyendo el cáncer. Sobre este último,
existen diversas teorías sobre su aparición.
Mi
afirmación sobre el origen del cáncer es que tiene un origen multifactorial y que uno de estos factores es, con
altas probabilidades, la intoxicación crónica severa favorecida por una
alimentación intoxicante. Se sabe que esta enfermedad se desarrolla en el
transcurso de los años. Lo mismo sucede con la intoxicación: a mayor tiempo de
vida sin desintoxicarse, mayor intoxicación acumulada.
En
muchos sentidos, el cuerpo humano es una máquina y como tal necesita del
mantenimiento periódico que le proporcione las condiciones para funcionar de
manera optima. Una máquina sucia en algún momento tendrá dificultad para
funcionar, y la sola limpieza la hace funcionar mejor. De manera semejante
sucede con el organismo del ser humano. Limpio se desempeña mejor, que estando
sucio. Este comentario parece trivial y
lógico, sin embargo, la condición de limpieza del cuerpo humano ha sido muy
descuidada por la medicina mundial al respecto del cuidado de la salud. A
nuestro cuerpo nunca lo limpiamos por dentro. Lo más cercano a esto son la
desparasitación y el baño de vapor; pero esto está muy lejos de ser la limpieza
que el cuerpo necesita. Se requiere mayor intensidad y efectividad. Es
necesario utilizar toda una metodología pensada y calculada clínica y
fisiológicamente. Al desintoxicarse el organismo recupera toda su
funcionalidad, la cual es programada genéticamente. La sola desintoxicación bien hecha, brinda una
gama de beneficios al organismo. Para empezar no enfermará o enfermará menos y
con esto disminuirá sustancialmente el costo y sufrimiento que esto implica.
Desintoxicando periódicamente al organismo se puede bajar drásticamente la taza
de enfermedad en el mundo incluyendo el cáncer.
Hoy día la humanidad tiene una cultura de enfermedad, ya que lo que sabe
y hace es para enfermarse. No para mantenerse sano. Nuestra conducta negligente
e irresponsable con el planeta y nuestra salud, puede leerse como un suicidio
colectivo, un harakiri mundial.
La
cultura de salud incluye conocer los hábitos de salud, aquellos que la
fomentan. Los hábitos de higiene son parte de estos aunque no los únicos. Somos
el resultado de hábitos, Los hospitales repletos de enfermos dan cuenta clara
de que los hábitos que cultiva la gente en general son de enfermedad. Por eso sostengo que “Los hábitos de salud, harán libre de
enfermedad a la humanidad”.
DR. ANDRES ARIAS PINEDA.
AUTOR DE
LIBRO: “S.O.S. cambio climático en el ser humano”